
Nostradamus, que hoy en día es conocido en todo el mundo sólo por su apellido, al igual que muchas estrellas del rock, fue un médico y astrólogo francés del siglo XVI al que se le atribuye haber profetizado todos los acontecimientos históricos, desde la subida al poder de Adolph Hitler hasta los atentados del 11 de septiembre. Nostradamus (versión latinizada de su nombre, Michel de Nostredame) explicó sus profecías apocalípticas, que a menudo trataban de verdaderas tragedias, tales como catástrofes naturales y guerras, en una serie de libros publicados por primera vez en 1555. Estas profecías, que reflejaban acontecimientos que tendrían lugar desde su época hasta el fin del mundo, han sido objeto de controversia desde que se realizaron por primera vez y su enigmático creador, que ha sido calificado tanto de genio como de charlatán, sigue siendo una continua fuente de fascinación.
Nostradamus nació el 14 de diciembre de 1503 en Saint-Remy-de-Provence. Esta localidad, situada en el sur de Francia, cuenta con bellísimos paisajes y una magnífica luz, que más tarde sirvieron de inspiración a otro hombre que nos dejó un legado perdurable: Vincent Van Gogh. El artista pasó un año en Saint-Remy desde 1889 a 1890 y experimentó uno de los periodos más importantes y prolíficos de su vida
Nostradamus llegó al mundo durante los primeros años del Renacimiento francés, una época de renovado interés por el conocimiento y la investigación. Cristóbal Colón realizó su famoso viaje de descubrimiento en la década anterior al nacimiento de Nostradamus. Se conocen pocos datos sobre la infancia del profeta. Su padre era un mercader y escribano cuya familia, que profesaba el Judaísmo, se convirtió al Cristianismo. A principios de la década de 1500, el rey francés Luis XII obligó a los judíos a bautizarse o a dejar el país. Se cree que de niño Nostradamus estudió lenguas clásicas, astrología y posiblemente literatura judía ocultista. Siendo adolescente, Nostradamus estudió en Aviñón y más tarde cursó estudios de medicina en la prestigiosa Escuela de Medicina de Montpellier.
Tras finalizar sus años de estudiante, Nostradamus viajó por el sur de Francia atendiendo a las víctimas de la peste. La pandemia de peste, también conocida como la “Peste Negra”, probablemente empezó en Asia en el siglo XIV y se extendió por Europa, donde reiterados brotes diezmaron la población de varios países hasta el siglo XVII. La enfermedad, que se transmitía a través de las pulgas y los roedores, era muy contagiosa y dolorosa, avanzaba muy rápido y a menudo causaba delirios y dejaba grandes pústulas negras por todo el cuerpo del enfermo. Nostradamus empezó a ser conocido por curar a enfermos muy graves con sus métodos innovadores. Él abogaba por la limpieza del agua, del aire y de la ropa de cama, y se dice que no sangraba a sus pacientes, a diferencia de la costumbre de la época. Además, se dice que rechazaba ponerse la túnica “mágica” de varios colores que llevaban algunos médicos como medio de protección cuando trataban a los enfermos de peste.
Después de estos años como médico itinerante, Nostradamus regresó al final a Montpellier para continuar los estudios de doctorado en medicina. A principios de la década de 1530, Julius-Cesar Scaliger, un destacado erudito y filósofo francés, le invitó a vivir en la ciudad de Agen. Hacia 1534, Nostradamus se casó con una mujer del lugar (su identidad exacta sigue sin confirmarse) y el matrimonio tuvo una hija y un hijo. La epidemia de peste llegó más tarde a Agen y Nostradamus trabajó incansablemente para atender a los enfermos. Sin embargo, cuando su esposa e hijos murieron víctimas de la enfermedad, probablemente hacia 1537, se cuestionó la efectividad del médico. La familia de su esposa, supuestamente, le demandó para que le devolviera la dote y la amistad con su amigo Scaliger se resintió. Para empeorar las cosas, sobre esta época, Nostramus, un católico devoto, fue acusado de herejía por un comentario que había hecho de forma involuntaria sobre la estatua de una iglesia. Le citaron para que compareciera ante la Inquisición de la Iglesia de Toulouse, pero decidió marcharse de la región en lugar de someterse a juicio. Durante los siguientes seis años viajó muy probablemente por Italia y otras partes de Francia.
En 1544, Nostradamus regresó a Francia y realizó investigaciones sobre los tratamientos para combatir la peste junto a Louis Serre, un médico de Marsella. Una gran inundación en la región durante aquella época causó graves problemas de saneamiento y provocó otro brote de peste durante los años siguientes. Nostradamus atendió a los enfermos en Aix en 1546 y se trasladó a Salon. En 1547, contrajo matrimonio por segunda vez con Anne Ponsarde, con la que tendría seis hijos. Después de establecerse en Salon, intensificó su estudio de la astrología y lo oculto. Trabajaba hasta bien entrada la noche en su estudio y se dice que se sumergía en una especie de trance durante el cual tenía visiones. En 1550, Nostradamus publicó su primer almanaque, que contenía una predicción general para cada mes del año. El libro fue un éxito y siguió realizando un almanaque nuevo cada año hasta el momento de su fallecimiento. A medida que la fama de Nostradamus aumentaba, los miembros de la élite acudían a él para pedir su horóscopo.
En 1555, Nostradamus publicó la primera entrega de su proyecto más ambicioso, una serie de predicciones a largo plazo contenidas en 10 volúmenes y conocidas como "Les Propheties" ("Las Profecías"). El trabajo estaba dividido en 10 “centurias” y cada centuria constaba de 100 cuartetas proféticas con rima, o versos de cuatro líneas. Por alguna razón desconocida, la Centuria VII constaba tan sólo de 42 profecías. Las centurias, que no guardaban relación alguna con el periodo de cien años que constituye un siglo, eran intencionadamente enigmáticas y estaban escritas en una gran variedad de lenguas (francés, griego, latín, italiano); además, se recurría al uso de anagramas y acertijos para evitar que Nostradamus fuera acusado de mago.
Las centurias le procuraron a Nostradamus más fama y atrajo la atención de la reina francesa, Catalina de Médicis, que llamó al visionario a la corte real para una consulta en 1556. La reina se convirtió en admiradora suya y, más tarde, Nostradamus fue nombrado médico de la corte. Asimismo, se le pedía que elaborara el horóscopo de los siete niños reales. Se dice que hubo una profecía que interesó de forma especial a la reina. Se trataba de la Cuarteta 1.35, que muchos creyeron predecía la muerte accidental de su marido, el rey Enrique II: “El joven león al anciano vencerá/en el campo de batalla en un duelo singular/En una jaula de oro se atravesará los ojos /Dos heridas se convertirán en una, y sufrirá una muerte cruel”. Se dice que Nostradamus advirtió al rey de que no debería participar en ningún duelo cuando cumpliera 41 años. La fama de Nostradamus aumentó cuando su profecía pareció cumplirse en 1559, puesto que el rey murió en un accidente durante un torneo a los 41 años. Después de este incidente, algunos detractores calificaron a Nostradamus de malvado y destructivo. Sin embargo, los que le apoyaban siguieron acudiendo a él para consultarle y la reina continuó siendo su admiradora e incluso le hizo una visita a Salon en 1564.
En el verano de 1566, la salud de Nostradamus empezó a deteriorarse. El 1 de julio de ese año, el médico profeta, que había padecido gota en el pasado, le pidió a un cura católico que le diera la extremaunción. Supuestamente, Nostradamus había comunicado a un amigo que no sobreviviría otro día. Como había anunciado, Nostradamus apareció muerto al día siguiente, posiblemente de un edema. Hoy en día está enterrado en la iglesia de St. Laurent en Salon.
La fama de Nostradamus no hizo sino aumentar después de su muerte. Sus seguidores afirman que poseía auténticos dones proféticos y que predijo una larga lista de acontecimientos históricos, incluida la Revolución Francesa, el Gran Incendio de Londres, la Primera Guerra Mundial, las muertes del presidente John F. Kennedy y de la Princesa Diana, además de la catástrofe del Challenger, el transbordador espacial estadounidense. Los críticos consideran que sus profecías eran meras conjeturas, que se han manipulado con fines propagandísticos y tergiversado por creyentes excesivamente entusiasmados. Además, se ha asociado su nombre a predicciones que nunca realizó. La controversia que rodea a este hombre y a sus misteriosas profecías empezó hace más de 400 años y con toda probabilidad continuará en los años venideros.